El joven de 20 años de Songo – La Maya que fue chofer de Fidel

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Escrito por Adriana Cisneros Fernández

Eduardo David Chofer SM

Eduardo David Zamora Batista estaba listo ya para acostarse a dormir aquella noche, que al parecer era igual que otra cualquiera. La temperatura estaba fresca en La Habana, no hacía frío pero tampoco calor, a veces el mes de noviembre es así.

Eran aproximadamente las 11 de la noche y en ese minuto seguramente su pensamiento estaba aquí en Songo - La Maya en su familia que no veía hacía unas cuantas semanas.

Una llamada telefónica de su jefe le trajo en ese minuto la noticia que jamás hubiese querido escuchar. Aún y cuando lo estaba oyendo de una voz más que confiable él no lo podía creer, cuenta que la noticia aquella le cayó tan fuerte que por un instante dudó de su veracidad.

El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz había fallecido hacía unos minutos y esa era la terrible realidad que este muchacho no podía asimilar. Tuvo que cambiarse de inmediato y salir a recoger a su jefe porque había que prepararse para la tarea que se acercaba.

David, como generalmente todos le dicen, es un joven songomayense de 20 años que está pasando el Servicio Militar Activo (SMA) desde el 2014 en la Unidad de Ceremonia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) como chofer del Jefe de la Unidad.

La misión de mi vida…

Ya pasaban las 12 de la noche cuando me dieron la misión de mi vida, jamás pensé que me podría tocar ese gran compromiso. Cuando mi jefe me propuso manejar el carro donde las cenizas del Comandante serían trasladadas por toda Cuba no lo pensé dos veces y dije que sí, era un reto enorme pero yo no podía defraudar la confianza depositada en mí y mucho menos negarme a cumplir esa misión con Fidel, que era trasladarlo hasta donde él pidió aquí en mi provincia Santiago de Cuba.

Después que dijo que sí, vendría entonces el proceso de preparación para la tarea que se avecinaba…

Temprano en la mañana del día 26 de noviembre de 2016, mientras muchos estaban enterándose de la terrible noticia del fallecimiento de líder de la Revolución Cubana, me llevaron con un psicólogo para que valorara si yo estaba en condiciones de asumir esa responsabilidad.

De los dos que íbamos a ser chóferes de ese carro que traería el armón con las cenizas, el más joven soy yo que tengo 20 años, el otro es de Granma y tiene 28 años, todos los conocen por Batista que es su apellido.

Luego vinieron días donde el pueblo fue a darle un último adiós y rendirle tributo al Comandante en la Plaza de la Revolución de La Habana y en el acto de masas realizado también en la capital. El día 30 de noviembre salió la caravana que haría el mismo recorrido que la de la libertad aquel enero de 1959, solo que esta vez sería a la inversa…

El primer tramo del recorrido desde el punto de partida que fue el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias lo hizo mi otro compañero, yo comencé a manejar en Matanzas. De ahí en lo adelante nos íbamos turnando por tramos de provincia en provincia generalmente.

Yo fui el chofer del carro desde Matanzas hasta Santa Clara, luego de que mi compañero fue a Cienfuegos y retornó dormimos ese día en Santa Clara.

A la mañana siguiente yo manejé desde esa ciudad hasta Ciego de Ávila, y luego Batista fue hasta Camagüey donde pasamos la segunda noche.

Al amanecer del tercer día de recorrido de la caravana con los cortejos fúnebres del Comandante yo cogí el timón desde la misma ciudad camagüeyana hasta la provincia Las Tunas, y luego manejé de Holguín a Bayamo, donde hicimos el descanso nocturno.

El día 3 de diciembre inició el recorrido hasta Santiago de Cuba, donde todo el pueblo de la Ciudad Héroe lo esperaba otra vez con los brazos abiertos, pero en esta ocasión sería para siempre…

El último día del recorrido yo manejé desde Palma Soriano hasta el Punto de Control de la Policía Nacional Revolucionaria en El Cobre, después Batista cogió el timón y yo pasé a manejar el carro que venía delante con los máximos jefes de las FAR. Estuve manejando ese carro también al otro día cuando se trasladaron las cenizas al Cementerio Santa Ifigenia. Me hubiese gustado llevar yo las cenizas hasta el final pero no me tocó ese tramo, esa última parte de la misión le tocó a mi otro compañero.

Durante todo el recorrido por Cuba Eduardo David nunca vio la aguja del cuenta millas del carro pasar de los 40 kilómetros por hora…

El carro siempre iba despacio porque hasta en los lugares más deshabitados y de campo había personas con banderas y carteles y gritando “Yo soy Fidel”. Cuando pasamos por Sancti Spiritu la aguja de la velocidad prácticamente no marcaba, era tanta la gente que el carro iba casi en cámara lenta.

El trayecto entero fue emocionante pero hubo una provincia que lo impresionó mucho…

Lo que más me impresionó fue ver la cantidad de personas llorando en las calles, desde niños que casi no sabían que pasaba hasta ancianos.

Fue un solo “Yo soy Fidel” desde La Habana hasta Santiago de Cuba sin parar, pero definitivamente la provincia que más me emocionó fue Sancti Spiritu.

David estaba cumpliendo una misión extraordinariamente importante, sabía la postura que debía adoptar, pero también es cubano y le dolía mucho la muerte de Fidel…

Fue algo muy difícil ese recorrido porque no podía expresar ningún sentimiento, me emocionaba mucho y me erizaba de los pies a los pelos, pero no podía llorar. En el tiempo de descanso por tramos cuando iba en la guagua si lloré, pero delante del timón no podía y cumplí mi misión lo mejor que pude, porque el Comandante lo merecía.

Al terminar la tarea que le fue asignada regresaron a La Habana el mismo día del depósito de las cenizas en Santa Ifigenia…

Ese mismo día nos fuimos para la capital, no pude ni siquiera ver a mi mamá. A los pocos días me felicitaron en la Unidad, me reconocieron por cumplir la misión bien y me entregaron un reconocimiento especial firmado por el Ministro de las FAR.

Eduardo David Chofer SM 2

A Eduardo David le quedan unos pocos meses para terminar el Servicio Militar Activo en la Unidad de Ceremonias de las FAR. Han intentado convencerlo de que se quede trabajando ahí pero aun no se decide…

Luego de que manejé el carro con las cenizas de Fidel también participé en la ceremonia por los 60 años de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, esa es otra de las cosas importantes que me pasaron en este tiempo. Ya me queda poco para terminar el Servicio Militar, todavía no sé que voy a hacer, quizás regrese para mi casa a ver en que trabajo aquí porque no soy muy bueno en los estudios.

Eduardo David Zamora Batista es un joven songomayense aparentemente como otro cualquiera, pero lo que lo hace único es que tuvo el honor de entrar en una de las páginas más importantes de la historia de la época cubana que le está tocando vivir.

Sus vivencias pudimos conocerlas durante un tiempo de descanso que estuvo en su casa aquí en la Tierra del León de Oriente, y en estos momentos continúa su Servicio Militar en La Habana. Hoy este joven tiene solo 20 años, pero atesora el privilegio de haber sido “chofer de Fidel”, honor que hoy es orgullo de su familia y mañana lo será de sus hijos y nietos.

Eduardo David Chofer SM 3

 

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